La mayor parte de las mamás de un recién nacido sueña con el día en que su bebé no despierte diez veces en la noche y le permita un sueño reparador. Y aunque parezca una tarea titánica, ¡es posible! Sigue estos cinco trucos y mejora tus noches y las de tu bebé.

 

Ojo con el cansancio: Aunque no lo creas, estar demasiado cansado puede evitar que tu bebé pueda dormir. Es por eso que debes evitar agotarlo antes de la hora de la cama, y para eso las siestas son tu mejor aliado. Los recién nacidos no debieran pasar más de 45 minutos despiertos entre sueño y sueño. Entre los 3 y 5 meses debieran pasar entre una hora y media y dos entre siestas, los bebés entre 6 y 8 meses deben dormir en lapsos de 2 a 3 horas, y así ir aumentando de a poco los intervalos. 

 

Elimina la asociación entre sueño y hambre: Muchos bebés se acostumbran a comer para inmediatamente quedarse dormidos, lo que dificulta que luego se queden dormidos sin estar comiendo. Intenta alimentar al bebé cuando despierte de sus siestas para romper con esta asociación. No quiere decir que no puedas alimentarlo antes de dormir, pero es importante que ambas actividades estén separadas en su mente. Para mantener a tu bebé despierto puedes estimularlo con sonidos y colores mientras come.

 

Viva el aburrimiento: Crea una rutina predecible que le indique a tu bebé que es hora de dormir. Es por eso que leer un cuento es una de las actividades favoritas de miles de padres en todo el mundo. Este tipo de actividades calmadas y suaves ayudan a guiar el sueño y a “bajar las revoluciones” del pequeño antes de dormir. Se recomienda comenzar con esta rutina entre 20 y 30 minutos antes de la hora de acostarse.

 

Apaga las luces: La oscuridad es tu mejor aliada para ayudar al sueño del bebé, ya que naturalmente estamos programados para dormir de noche, cuando ya no hay luz. Se recomiendan las cortinas black-out para la habitación del bebé, así evitamos que se filtre luz durante las siestas en el día. Esto además ayudará a programar el sueño de tu hijo a largo plazo, pues se acostumbrará a que le de sueño apenas baje la luminosidad. 

 

Sé consistente: Es difícil mantener una rutina constante en estos días, pero es lo mejor que puedes hacer por el sueño de tu bebé (y en consecuencia, por el tuyo). Esto aplica a las horas de sueño, pero también al lugar en el que duermen. Evita que se queden dormidos en el coche, en el auto o en tus brazos, y así ayudarás a que sea mucho más fácil crear un hábito cómodo para todos.

 

Ningún método es infalible, y por eso recomendamos tener paciencia, contar hasta diez y seguir intentando. Solo con constancia podrás ver los resultados que buscas y mejorarás tu calidad de vida y la de tu bebé.

 

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